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Persona referente en riesgos psicosociales y salud mental: una figura clave en las organizaciones

La salud mental en el trabajo se ha convertido en uno de los principales retos para las organizaciones. El aumento del absentismo, la rotación de personal, el desgaste emocional y el deterioro del clima laboral están directamente relacionados con la gestión —o la falta de gestión— de los riesgos psicosociales.

En este contexto, cada vez más empresas se plantean una pregunta clave:
¿quién se encarga realmente de detectar, acompañar y prevenir estos riesgos dentro de la organización?

La respuesta pasa, cada vez con más claridad, por la figura de la persona referente en riesgos psicosociales y salud mental.

Cuando los riesgos psicosociales se detectan tarde

En muchos de los casos, los problemas de salud mental solo se hacen visibles cuando ya han tenido un impacto claro: bajas laborales, conflictos entre equipos o personas que han perdido la motivación y el compromiso. En este punto, normalmente ya se llega tarde y tomamos decisiones de manera urgente y con poco margen de maniobra.
Desde nuestra experiencia, esta detección tardía no suele tener que ver con falta de interés o de sensibilidad. Más bien ocurre porque no existe una estructura clara ni roles definidos para abordar estas situaciones. Managers y responsables de equipo, aunque quieran ayudar, muchas veces no saben cómo interpretar las señales, cómo acercarse sin invadir o en qué momento es mejor derivar.
Cuando no hay criterios ni referentes claros, aparecen la duda, la inseguridad y, en demasiadas ocasiones, la inacción.

Qué es una persona referente en riesgos psicosociales y salud mental

La prevención eficaz en salud mental no se construye solo con protocolos o acciones aisladas. Requiere personas formadas, criterios compartidos y una cultura que permita detectar y actuar antes de que el problema se cronifique.

La persona referente en riesgos psicosociales y salud mental es un rol interno, alineado con la prevención de riesgos laborales y la cultura organizacional, que actúa como punto de apoyo para la detección temprana, la orientación y el acompañamiento.

No se trata de sustituir a profesionales clínicos ni a servicios externos, sino de contar con una figura preparada para:

  • Identificar señales tempranas de riesgo psicosocial.
  • Escuchar y acompañar con criterio y límites claros.
  • Orientar hacia los recursos internos o externos adecuados.
  • Contribuir a la prevención del burnout y del desgaste emocional.
  • Reforzar entornos de trabajo más seguros y saludables.

 

Si se integra de forma estructurada la figura de la persona referente en salud mental se observan claramente mejoras en indicadores clave como:

  • Reducción del absentismo y del presentismo.
  • Menor rotación voluntaria.
  • Mejora del clima laboral y la seguridad psicológica.
  • Mayor compromiso y sostenibilidad de los equipos.

Por qué este rol necesita formación específica

Uno de los errores más habituales es asumir que la sensibilidad personal o la experiencia previa son suficientes para ejercer este rol. Sin embargo, la gestión de los riesgos psicosociales en la empresa requiere formación específica, herramientas prácticas y un marco claro de actuación.

Una persona referente formada aporta a la organización:

  • Capacidad de prevención real, no solo reacción.
  • Criterios claros sobre cómo actuar y cuándo derivar.
  • Comunicación empática y libre de estigmas.
  • Coherencia entre bienestar, prevención y cumplimiento normativo.
  • Mayor seguridad para managers y equipos.

 

Para dar respuesta a esta necesidad, desde Criteria impulsamos el Programa Superior de Personas Referentes en Riesgos Psicosociales y Salud Mental en las Organizacionesuna formación dirigida a empresas que quieren anticiparse y dotarse de un rol interno clave para la gestión preventiva, reduciendo el riesgo de burnout, conflictos y bajas y proporcionando herramientas clave para:

      • COMPRENDER qué son los riesgos psicosociales y cómo impactan en el bienestar.
      • ACTUAR ante señales de alerta y saber cuándo derivar.
      • COMUNICAR con empatía y sin estigmas.
      • Prevenir el burnout y fortalecer la cultura organizacional.
      • Practicar el rol en entornos simulados para ganar seguridad y eficacia.

 

Invertir en salud mental y prevención psicosocial no es una acción puntual ni una tendencia, sino una decisión estratégica que impacta directamente en la competitividad y la sostenibilidad de la organización.

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