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Aprobación de la Ley catalana de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres

El pasado 8 de julio, el pleno del Parlament de Catalunya aprobó, por unanimidad en la mayoría de artículos, la ley de igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La Ley, que establece un régimen sancionador, tiene por objetivo que el derecho fundamental de la igualdad entre mujeres y hombres se ejerza de manera efectiva en los ámbitos político, económico, social y cultural, con una “regulación propia y singular” de acuerdo con el marco competencial.

El preámbulo de la Ley reconoce el derecho fundamental de la igualdad de mujeres y hombres como condición y necesidad esencial en una sociedad democrática moderna que quiere erradicar el sistema patriarcal androcéntrico y sexista.

Asimismo, en el preámbulo de la Ley se afirma que las desigualdades entre mujeres y hombres son el resultado de estructuras sociales que se fundamentan en numerosos estereotipos presentes en la familia, la educación, la cultura, los medios de comunicación, el mundo laboral y la organización social, entre otros ámbitos. De este modo, para actuar sobre todos estos ámbitos se hace inevitable una nueva aproximación al principio de igualdad de oportunidades que lleve a cabo cambios estructurales: la vida de mujeres y hombres debe analizarse teniendo en cuenta el contexto, las realidades, las necesidades y la posición social, política y económica que ocupan, y deben adoptarse las medidas necesarias para transformar oportunidades e instituciones más allá de un sistema androcéntrico.

En definitiva, la Ley quiere ser un beneficio para todo el mundo, mujeres y hombres, puesto que debe permitir construir nuevas pautas de relación entre hombres y mujeres, basadas en el respeto y la equidad, y también contribuir a mejorar la sociedad y hacerla más democrática, justa y solidaria.


Implicaciones para las empresas

La Ley de igualdad catalana tiene una serie de implicaciones para las empresas, puesto que desarrolla o amplía aspectos ya recogidos en la Ley de igualdad  3/2007, de ámbito estatal. Así, establece la denegación de subvenciones, becas o cualquier otro tipo de ayuda pública a empresas y entidades sancionadas o condenadas por ejercer o tolerar prácticas laborales discriminatorias por razón de sexo o de género.

Por otro lado, en relación a la prevención y a la actuación frente al acoso, la Ley obliga a las empresas a adoptar medidas específicas, negociadas con la representación legal de las personas trabajadoras, para prevenir el acoso sexual y el acoso por razón de sexo y, también, a promover condiciones de trabajo que eviten estos tipos de acoso. Además, las empresas deberán arbitrar procedimientos específicos para dar respuesta a las denuncias o las reclamaciones que pueda formular quién haya sido objeto de acoso. Del mismo modo, los y las representantes de las personas trabajadoras deberán contribuir activamente en la prevención del acoso, sensibilizando a los trabajadores y trabajadoras e informando a la dirección de la empresa de los comportamientos detectados que puedan propiciarlo.

Otro aspecto novedoso es la introducción de la obligatoriedad, para los sindicatos con presencia en los centros de trabajo, de asignar a un delegado o delegada sindical la función de velar específicamente por la igualdad de trato y de oportunidades en el marco de la negociación colectiva. Esta persona tendrá la obligación de formarse en materia de igualdad de oportunidades.

Finalmente, destaca el hecho de que se introduzca la obligación de las empresas de tener en cuenta, en la evaluación de los riesgos laborales y en la adopción de medidas preventivas, la diferente exposición a los factores de riesgo de mujeres y hombres. Asimismo, las empresas deberán establecer programas de formación en riesgos laborales específicos por razón de sexo, destinados a su personal de manera diferenciada por sexos. De este modo, se aborda en el marco legal la prevención de riesgos con perspectiva de género, una de las grandes asignaturas pendientes en materia de igualdad en el ámbito laboral.


Distintivo catalán de excelencia en materia de igualdad

La nueva Ley crea un distintivo, otorgado por el Institut Català de les Dones, al que podrá optar cualquier empresa, pública o privada, que aplique políticas de igualdad efectiva en el trabajo en el ámbito territorial de Cataluña.

Algunos de los criterios para obtener el distintivo son: la presencia equilibrada de mujeres y hombres en todos y cada uno de los grupos y categorías profesionales; la promoción del acceso de las mujeres a órganos de dirección; contar con criterios igualitarios de retribución de mujeres y hombres, y también la adecuada valoración de puestos de trabajo teniendo en cuenta la perspectiva de género; implementar formas flexibles y horarios racionales de organización del tiempo de trabajo que posibiliten la corresponsabilidad de mujeres y hombres en tareas domésticas y de atención a las personas; el uso de un lenguaje inclusivo no androcéntrico; o tener establecido un permiso de paternidad, de carácter individual e intransferible, de cuatro semanas consecutivas desde la finalización del permiso de maternidad, añadido al permiso que establece la legislación vigente.

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